viernes, 18 de marzo de 2011

PAJAREANDO UN POCO POR DOÑANA

   El recorrido planteado es un senderillo, que parte del Centro de recepción de la Rocina, a 1 km de la aldea del Rocio. Es muy facilito, muy cortito (3.8 kms) y únicamente puede prolongarse más de 1 hora dependiendo de lo que nos entretengamos en las tres cabañas de observación a orillas de las marismas. La verdad es que si hace el mismo tiempo que hacía esta tarde, se hace muy agradable el paseo.

   El sendero del Charco de la Boca comienza en el patio delantero del centro de visitantes La Rocina.
En un primer momento se aproxima a una choza rociera. Representa un modo de vida, ya prácticamente desaparecido de la zona, que utilizaba como materiales de construcción los recursos que el medio disponía: troncos de eucaliptos, sabinas o pinos y castañuela de la marisma. Esta misma tipología, que reulta especialmente adecuada a las condiciones climáticas del lugar, se ha utilizado en los observatorios que se encuentran a lo largo del sendero.

   El recorrido se dirige hacia la orilla del arroyo a través de un pinar bajo el que se extiende un tapiz de herbáceas. El pino piñonero (Pinus pinea) es una especie cuya aparición en la zona está documentada desde el siglo XVIII y que hoy constituye uno de los paisajes más identificativos de Doñana.

   El primer observatorio se asoma al útlimo tramo del arroyo en donde el cauce se vuelve ancho y somero. En las épocas en que la zona permanece inundada, un sinfín de aves puebla estas aguas.

La Rocina es una zona de cría ideal para el calamón común (Porphyrio prophyrio), avetorrillo común (Ixobrychus minutus) o cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris), pero también es posible observar otras especies que frecuentan este medio como el Morito común (Plegadis falcinellus), garceta común (Egretta garzetta), garza real (Ardea cinerea) o garza imperial (Ardea purpurea) entre otras.

    A continuacióin el sendero se adentra en la Algaída del Carrizal, afluente del arroyo que se cubre de una abundante vegetación. La pasarela sortea sauces (Salís afrocinerea) y carrizos (Phragmites australis) ofreciendo una visión privilegiada de las zonas inundadas.

   Una vez atravesado el caño continúa el pinar, que ocupa todo el recorrido hasta acceder al segundo observatorio sobre el arroyo. Tras éste aparece la Algaida del Meloncillo, otro caño que lleva agua hasta el arroyo. En ambas orillas el suelo se ha cubierto de un denso helechal (Pteridium aquilinum) como transición hacia la vegetación de ribera que cubre el cauce. Destacan varios ejemplares de grandes alcornoques (Quercus suber) situados muy cerca del agua junto a los sauces. En este punto el sendero se bifurca ofreciendo la opción de continuar por la pasarela o internarse de nuevo en el pinar.

   Esta segunda pasarela desemboca en un terreno llano y despejado, ocupado por el monte blanco, en el que los pinos van dejando paso a una cubierta de jaguarzo blanco (Halimium halimifolium) acompañado de varias aromáticas como romero (Rosmarinum officinalis), cantueso (Lavandula stoechas) o almoradux (Thymus mastychina subsp. Donyanae). En el entorno del arroyo el suelo es más húmedo y rico y la vegetación se diversifica apareciendo acebuche (Olea europea var. Sylvestris), coscoja (Quercus coccifera), lentisco (Pistacia lentiscus) o palmito (Chamaerops humilis).

   Siguiendo el otro ramal del sendero, volverá a adentrarse en el pinar para desembocar, de nuevo, en la Algaída del Carrizal, donde los carrizos dominan la perspectiva. Entre ellos se enzarzan especies trepadoras que sostienen así sus tallos largos y flexibles buscando las zonas iluminadas; zarzaparrillas (Smilax aspera), madreselvas (Lonicera periclymenum subsp. Hispanica) correhuelas (Calystegia sepium) y zarzamoras (Rubus ulmifolius) crean una maraña densa e intrincada.

   Al abandonar la pasarela el sendero evoluciona junto al caño, ofreciendo una visión panorámica de las diferentes formaciones vegetales que se suceden en sus orillas, desde los pinares más alejados hasta el manto de carrizos y eneas (Typha latifolia) que ocupan el centro del cauce, pasando por alcornoques, helechales y saucedas, en una gran diversidad de estratos, colores y formas. 

   Mi experiencia ha sido algo pobre esta tarde, únicamente, garceta, garza imperial, morito, espátula, azulón, pato colorado, cigüeña común, flamenco y pato cuchara...recuerdo que en las visitas de la facultad haber observado focha moruna, calamón, zampullin, avoceta etc...



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