Al encanto del paisaje y el sonido relajante del agua se le une el toque cultural que le han dado pequeños artistas de la zona, con una serie de esculturas muy curiosas que le dan un aliciente más al paseo.
Es más, no queda aqui la cosa, para mayor disfrute hay todo un itinerario de geocaches escondidos en el recorrido, en los lugares más represetativos...
Resumiendo, un entretenimiento adecuado para una tarde de primavera-verano, escogiendo una fecha donde halla agua suficiente que le de vistosidad al arroyo, y escaseen los mosquitos que pueden convertir un agradable rato en una agonizante lucha por la supervivencia. Mi consejo es acabar el día sentado en una terracilla de Mogarraz refrescándose con unas cervecitas...CALIDAD DE VIDA